VACA PARDA DE MONTAÑA

La raza como tal empezó a cocerse en el siglo XIX, cuando debido a la crisis lechera que hubo en todo el país, los ganaderos especialmente de Asturias y Cantabria empezaron a cruzar ejemplares de vaca Parda Alpina (originaria de Suiza) con ejemplares de razas autóctonas del norte de la península, centrando los cruces en intentar mejorar la producción cárnica de los animales. Gracias a las ventajas que iban aportando en distintos ámbitos los resultados de estas mezclas, los ejemplares se fueron “estandarizando” hasta crear la raza.


Oficialmente, la raza Parda de Montaña entró en el Catálogo Oficial de Razas en el año 2002. Cuenta con dos asociaciones que se hacen cargo de respaldarla, defenderla y trabajar a favor de la mejora genética de la misma, así como de seguir promoviendo las ventajas que tiene para evitar su extinción. Estas asociaciones son, por un lado, la Federación Española de Raza Parda de Montaña, que si no me equivoco vio la luz en 2015 y, por otro lado, la Asociación de Criadores de Raza Bovina Parda de Montaña (ARAPARDA), que se fundó en 2001.


De la raza como tal, podemos ensalzar especialmente la comodidad de manejo, la sencillez reproductiva y la facilidad de parto. De carácter son animales que (habiéndolo trabajado un mínimo) son sociables con las personas, muy tranquilos y a los que les gusta pasar tiempo con la gente. Los ejemplares no suelen ocasionar problemas a la hora de la manipulación, facilitando muchísimo cualquier tipo de problema que pudiera surgir, tanto con los terneros como con las vacas en sí (tener que realizar algún procedimiento veterinario, por ejemplo).


Respecto a la reproducción, decir que lo más habitual es que sea con la mínima interferencia del ganadero, dejando a las hembras con los machos para que lleven a cabo la monta de manera natural, por lo que no es demasiado habitual (no por necesidad, al menos) la inseminación artificial. Cabe destacar, que teniéndolas bien cuidadas suelen ser muy precoces en el primer celo. Los datos productivos varían teniendo en cuenta el sistema de tenencia y el modelo de cría, aunque en general puede decirse que no son vacas que generen problema a la hora del parto ni de la crianza. Es más, están consideradas unas grandes madres ya que suelen tener mucho instinto maternal y producen terneros sanos y bien alimentados. Como curiosidad, decir que los terneros cuando nacen son completamente blancos.


La explotación más habitual de la raza se realiza de modo extensivo o semi extensivo y como su nombre bien indica, la raza está muy afincada en zonas montañosas en las que se aprovechan los pastos de los puertos durante la primavera, el verano y parte del otoño, regresando a casa si fuera necesario a pastar en terrenos más bajos o incluso a estar estabulados durante la época más fría del año.


Personalmente era una raza que en casa nos gustaba mucho estéticamente y la facilidad de manejo nos hizo decantarnos por ella a la hora de elegir, ya que para nosotros es muy importante la cercanía con los animales y el poder pasar tiempo y disfrutar con ellos, por lo que unos animales dóciles eran una muy buena opción para nosotros y si, además de ser dóciles, son bonitos y cumplen respecto a la producción… poco más se puede pedir.